Prepararos
el cubo de playa, la pala, zapatillas de goma, gafas y aletas de bucear
y hasta la red con mango por si pescamos algo interesante.
Aquí
las calas son el resultado de un juego caprichoso entre las rocas y el mar.
“La Granadella” es un mítico paraíso para los amantes del submarinismo y
el baño entre las aguas cristalinas. Esta costa ya era atractiva
especialmente para los piratas berberiscos, las torres vigías colocadas en
lugares estratégicos ya son una muestra de ello. Incluso
Sorolla (“Nadadores” Jávea 1905) cayó rendido ante el reflejo de la luz
en este inmenso mar azul cristalino como pocos.
Las
zonas del Portixol y del Descubridor han resistido el vaivén de las olas
durante siglos y hoy en día contribuyen a mantener la riqueza de los fondos
marinas de la zona. Es una zona de montañas que se adentra en el mar y
grandes acantilados que producen emoción y vértigo. Las paredes de la roca
que caen desde el faro, el mismo que ilumina los navegantes en el Cabo de San
Antonio miden más de 160 metros.
La
carretera que conduce a este punto permite hacer varias paradas en distintos
miradores desde los que se aprecia uno de los paisajes más bellos del
Mediterráneo.
La
subida hasta el faro situado en cabo de la Nao vale la pena pues es estupenda
la vista tanto de día como de noche; suelen verse gaviotas que se acercan a
los comensales de los restaurantes. Más lejos del cabo La Nao en la localidad
de Benitatxell, la cala conocida como “El Langostero” es tan bonita como
“La Granadella”. Está situada junto a la urbanización “Las Cumbres del
Sol”,es también una cala de roca y guijarros rodeada de acantilados y
oquedades entre inmensas paredes. Si te animas a visitarla ten en cuenta que
allí el sol se oculta a media tarde y después del último baño da la sombra
en las rocas, aunque puedes notar que aún se mantienen calientes durante un
buen rato.
La
carretera que une por la costa los cabos de La Nao y San Antonio advierte con
un indicador el desvío a la derecha que te lleva directamente a la cala de la
Granadella; cuenta con un servicio de vigilancia marítima, un parking para
turismos y una zona de restaurantes donde degustar arroces de pescado y otras
delicias. En su orilla ondea merecidamente la Bandera
Azul, galardón con
el que la unión europea distingue a las playas por la calidad de sus aguas,
la riqueza medioambiental del entorno y los servicios de la zona.
Es
en el mes de Julio la fiesta de moros y cristianos, las filas y charangas
amenizan la entrada de los bandos por las calles de Jávea,
con el desembarco del bando moro y la Rendición del Castillo y de las
tropas cristianas.
Los
“karts” y “riau-riaus”
En
Las carreteras que recorren el interior de esta zona de Denia, Jávea, Jalón
y Benissa están los “riau-riaus”, que son esas pequeñas casas de
labranza de una sola planta de alzada, caracterizadas por los arcos que la
sustentan, sirvieron durante mucho tiempo
para secar las uvas que hicieron famosas las vides y las pasas de la
zona y han inspirado la construcción de
las zonas residenciales asentadas allí ahora.
Además,
a lo largo de la N-332 ,carretera que a su paso por estas localidades dispone
de las pistas de Karts, que te ofrecen la posibilidad de experimentar la
velocidad sobre los singulares vehículos de esta divertida atracción.