La
Bastida de les Alcusses, en el término de Moixent, fue una de las ciudades más
importantes de esta zona de la península ibérica en el siglo IV a. De C. De
ella conservamos importantes restos que nos permiten conocer y reproducir el
modo de vida de nuestros antepasados, los Íberos.
No
se conoce su nombre original, ni las causas históricas que la hicieron
desaparecer tras una corta existencia de 100 años. Fue precisamente aquí donde
en los años 20 se hallaron entre otros hallazgos arqueológicos, la figura del
Guerrero de Moixent. Gracias a ellos, hoy podemos conocer una vida comunitaria,
sus actividades agrícolas y la necesidad de defenderse frente a las agresiones
de otros pueblos.
En
el Museo de Prehistoria se mantiene una línea de investigación de la Bastida,
que además de la difusión del yacimiento, muestra al visitante nuestro
patrimonio arqueológico.
Su
ubicación está en el cruce de dos corredores naturales de gran importancia
histórica: La Vía Augusta, que
comunicaba en la época romana la costa con la meseta y la alta Andalucía, y el
curso del Río Vinalopó que se dirige a tierras alicantinas, lo que daba a la
zona gran interés económico de intercambio de materia prima de distinta
procedencia.
En
cuanto al entorno, el estudio de las maderas carbonizadas encontradas en el
yacimiento y en la cercana necrópolis del Corral de Saus, demuestra que durante
la época ibérica la Bastida estaba rodeada por un bosque de carrascas y un
sotobosque denso formado por sabinas, enebros, coscojas y espinos.
La
ciudad ocupaba una extensión de cuatro hectáreas y media, aproximadamente, y
estaba protegida por una muralla de trazado sinuoso de la que se conserva la
base de piedra de unos 4 metros de ancho y 2’5 de alto. Se cree que la altura
original oscilaba entre lo 6 y 8 metros de alto. La construcción
estaba revestida por una capa de barro y posiblemente coronada por
almenas. De los accesos se conservan tramos con huellas de carros. Los íberos
construyeron además cuatro torres cuadrangulares en el frente oeste del recinto
y aún existen huellas de otras seis torres en esta misma zona, hoy
desaparecidas, con el objeto de asegurar la defensa de la ciudad.
La
vida cotidiana del poblado giraba entorno a las tareas relacionadas con la
transformación y preparación de alimentos y su almacenaje. Los hallazgos de
molinos giratorios para moler el cereal y de centenares de vasos cerámicos así
lo dan a entender.
La
cerámica se fabricaba a torno. Con una rica variedad de formas destinadas a
usos diversos. También se han recuperado recipientes cerámicos de origen
griego, verdaderas piezas de lujo, que delatan el constante comercio con otros pueblos mediterráneos.
El
textil se descubre a través de los contrapesos de arcilla que tensaban los
telares de madera, las agujas de hierro y los restos de esparto carbonizado
muestran el aprovechamiento de las fibras vegetales para la fabricación de
esteras, capazos, albardas y alpargatas.
Otros puntos de interés:
El casco antiguo de la localidad de Moixent, municipio al que pertenece el yacimiento, conserva edificios de gran importancia y belleza arquitectónica.
Si
te gusta la escalada o el montañismo, te resultará
fácil sortear las dificultades del terreno y acceder al castillo de Moixent,
encaramado en lo alto de la localidad, con accesos bastante complicados.
Como
zona natural está el embalse natural de “El Bosquet”, con un entorno de
paisaje precioso y zonas de recreo y picnic para tomar un descanso al aire
libre.
En
la localidad de Vallada, puedes acercarte a las fábricas de muebles de mimbre,
bambú y rattán allí existentes. También cercana está Montesa, con sus
ruinas de la antigua fortaleza de la Orden Militar de Montesa que resultó muy
dañada a causa de un terremoto.
La
hogareña vida de hace 2.300 años
Junto al yacimiento de la Bastida de les Alcusses hay una casa ibérica en la que se han utilizado la mismas técnicas y materiales que se empleaban el s. IV a. C., principalmente barro y piedra. En el interior la vivienda recrea un ambiente doméstico de una familia campesina de hace 2.300 años. La casa está compuesta por un núcleo central que nacía las funciones de vestíbulo, sala principal , área de molienda y cocina.
Tras un estudio de el ajuar hallado en la vivienda, se han encontrado un telar, un molino giratorio, tinajas y ánforas de almacenaje, vajilla de mesa y de cocina, aperos de labranza, cestas, esteras y pieles. Todos los objetos reviven esta ibérica casa, tal y como la dejaron sus ocupantes horas antes de la destrucción hace ya más de 2000 años.
En el ayuntamiento de Moixent ofrece la posibilidad de concretar visitas para particulares o grupos escolares de forma totalmente gratuita. Para grupos escolares la visita comienza a la 10’30h y termina a las 14’00h, incluye la proyección de un vídeo sobre el yacimiento, una visita al museo local en el que se puede contemplar piezas arqueológicas encontradas en el mismo; así como la posibilidad de moler trigo en un molino de piedra, abrir las puertas de la casa con enormes llaves de madera, y practicar la escritura ibero a través de símbolos tal y como lo hicieron los íberos cuatro siglos antes de la era cristiana.
Visitas guiadas: de miércoles a domingo. Tlf: 962 2936
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